Agustín es un niño muy pero que muy impaciente y las rabietas, cuando algo no le sale, no se hacen esperar. Suerte que su padre siempre anda cerca para ayudarlo. Pero un buen día, él no está para echarle una mano. ¿Podrá Agustín apañárselas solo?
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información